El caso es que nací el día 12 de Agosto a las 11 y 11 minutos tal y como está registrado en el parte médico (y claro está, por mi padre). También voy a ser sincero, no me acuerdo mucho de ese momento de mi vida. Por las imágenes fotográficas y conocimiento popular, deduzco que fue un buen momento de mi vida si bien o por lo menos, ha sido una de las pocas veces que me han dejado chupar una teta.
Indagando un poco más en este tema, voy a decir lo que nadie se atreve a decir aunque todo el mundo lo piense. ¿Por qué los bebés huelen tan bien? Muchos diréis que porque no tienen pelos en los sobacos. Pero...¿Por qué huelen tan bien si están todo el día cagando, eructando y meándose encima? Yo creo que es porque tienen unas colonias que huelen super bien, que huelen "a bebe". Entonces...¿Por qué no hombres y mujeres adultos usamos esas colonias y nos meamos y cagamos encima? Yo lo dejo ahí.
Curioso fue lo que primero vieron mis ojos. Mi padre, hombre de ideas fijas, me llevó al colegio de La Salle en mi primer paseo en el coche de capota. Allí nos encontramos con un hermano que le había dado clase y que luego me la daría a mí. Por eso digo de que existe un destino. Mi destino era La Salle sí o sí, no podía decidir en nada. Es como cuando pasábamos por delante de la universidad de Deusto y mi padre me decía: "De mayor estudiarás aquí". ¿Dónde está mi poder de decisión? 23 años más tarde tengo pánico a pasar por delante de la oficina del paro y que mi padre me diga algo.
Parao, parao no era. Mi madre me dice que aprendí a andar con bastante rapidez. En tiempo, no que andara muy rápido. Eso demuestra mis actuales ganas de moverme, supongo. Dicen los estudios que la personalidad del ser humano se forma debido a lo que te pasa desde que naces hasta los 3 años. Por esa regla de tres Maggie de Los Simpsons va a ser una mujer muy difícil de llevar. También aprendí a hablar de manera prematura.
Mi primera palabra fue: "Aya" ¿Y qué significa aya? No lo sé, pero así llamaba yo a mi madre. Optimización de las letras y economía del lenguaje que se diga. Más razón tenía con mi abuela Hilaria, que al ser un nombre complicado de pronunciar para un bebé, la llamaba "yaya", pero no de abuela sino de Hiyaya...Yaya. Como veis, era mi destino ser ingeniero. Hay una argumentación aplastante en mis balbuceos. Si ama aya, abuela yaya. Y encima cuadraba. ¿No es fantástico? No le hacía tanta gracia a un amigo mío de mi infancia que se llamaba Nabucodonosor. Yo le llamaba Nabo.
¿Tengo que empezar a poner fotos de cuando era pequeño? No sé, como me dicen que no he cambiado nada...¿Pongo la mítica foto de bebé enseñando la hueva?

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